Introducción
No sé exactamente cuándo comenzó. Solo sé que un día miré a mi alrededor y no encontré a nadie con quien conectar. Me sentí más sola que nunca.
Todo en mi mundo era superficial, como si nadie realmente estuviera presente. Y yo también me fui apagando. Cada interacción se hacía más y más mecánica, rutinaria, sin vida, sin emoción. Es difícil nadar contra la corriente. Es muy duro ser la diferente en el grupo. Te vas quedando cada vez más sola.
Hasta que un día, mi corazón no pudo más. No quería rendirse. Así que hizo lo que mejor sabe hacer. ¡Conectar!
Y así fue como me enseñó que no puedo cambiar lo exterior, pero sí puedo cambiar cómo me siento y pienso en el mundo que me tocó vivir. La solución está dentro de nosotros. Siempre ha estado ahí.
Me propuse encontrar un lugar donde mi cabeza pudiera pensar guiada por el corazón, y el corazón pudiera sentir guiado por la cabeza.
El propósito de este viaje será encontrar ese lugar: un espacio de paz, equilibrio y armonía.
A ti, que estás leyendo estas palabras: juntos llevaremos un pedacito del corazón al cerebro.
Aquí empieza nuestro viaje. Primero, cierra los ojos. Siente los latidos de tu corazón, tómate tu tiempo… Listo, ya estamos en conexión. Tenemos los motores encendidos.
Ahora, deja que tus latidos fluyan hacia la cabeza y visualicemos el camino a recorrer.
Y finalmente decimos: Hola, Inteligencia Artificial, verifica que todo esté listo para nuestro viaje.
—Hola, Onda. Claro que sí, inicio de activación. Espero que disfruten el viaje.
Todo está listo. ¡Iniciamos el despegue!